Marcos Barraza Urquidi
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Esas traviesas neuronas XI (Alucinaciones)

October 22, 2017

Esas traviesas neuronas XI

Neurotransmisores

Alucinaciones

Marcos Barraza Urquidi

            -¡Compadre! ¡Córrale que vienen unos elefantes rosas-

-Está usted viendo visiones compadre, esos elefantes no son rosas son amarillos, pero ¡Córrale¡ que nos alcanzan-

            La década de los sesenta, el parte aguas del siglo, sin duda una época muy interesante donde las artes, la música y en fin la sociedad tuvo un cambio radical.

            Impulsada por los jóvenes al grito de “Amor y Paz” compusieron melodías intensas, el grito de libertad se extendía, caían los viejos modelos sociales, arquetipos anquilosados, sustituidos por nuevos conceptos no necesariamente mejores pero si novedosos.

            Principalmente en Estados Unidos, los jóvenes se negaban a seguir las costumbres, la disciplina y se lanzaban al amor libre, a las drogas, a las comunas etc. Aparecieron grupos que se hicieron distintivos como los hippies.

            Por primera vez las drogas se integraban a la cultura, el LSD era el inicio del viaje, también conocido como ácido, los transportaba a un mundo de alucinaciones.

            El LSD se forma a partir del ácido lisérgico el cual se encuentra en el cornezuelo, un hongo que crece en el centeno y en otros granos, quien lo consume sufre una desconexión, fuerte, de la realidad, alucinaciones y “viajes” que suelen terminar mal.

            En 1968 Gordon Wasson escribió el “Hongo Maravilloso” la historia de una curandera de Huautla en Oaxaca llamada María Sabina, que usaba en sus rituales mágicos hongos, una tradición milenaria de su pueblo, pronto el pueblo se llenó de visitantes de todo el mundo, era la época de la psicodelia.         

            Los alucinógenos están presente desde hace miles de años en las comunidades, en los Raramuris está el peyote, un cactus que tiene varias sustancias alucinógenas y se usa para estimular experiencias místico religiosas.

En el amazonas usan el Ayahuasca para las ceremonias religiosas donde el chamán la ingiere, cae en trance y lo que dice en este estado se toma como el oráculo del pueblo, hoy esta tradición incluye a los mirones que se dan una mareada bárbara.

             Las alucinaciones son percepciones de una realidad inexistente.

Normalmente con la información que recibimos de los sentidos, mas la memoria, el cerebro crea una realidad subjetiva que nos permite darnos cuenta de lo que nos rodea y tomar decisiones en consecuencia.

Estrictamente no hay una realidad objetiva debido al tratamiento que el cerebro le da a la información que recibe, por ejemplo, el ojo ve en 2 dimensiones y el cerebro genera la 3 dimensión, en el reconocimiento de patrones, la educación y el medio cultural incide mucho en la interpretación que el cerebro le da a esa realidad, en general dado el grado de comunicación que tenemos podemos negociar una realidad objetiva, las alucinaciones se apartan mucho de esta “realidad objetiva”.

La alucinaciones no solo se dan por el consumo de alucinógenos también se generan en enfermedades como la esquizofrenia, algunos tipos de cáncer, trastornos del sueño, falta de agua en el cerebro etc.

El las experiencias místico religiosas, el ayuno, las oraciones, cantos, danzas etc. al parecer excitan la glándula pineal y esta genera neurotransmisores que a  su vez producen alucinaciones, esta es la opinión de los neurólogos. Los místicos y videntes le llaman apertura a otras dimensiones u otros tiempos.

  La historia está repleta de “videntes” y charlatanes, lo más difícil es determinar quien es uno y otro, los estudios sobre las funciones del cerebro parecen acercar a las creencias con la ciencia así como descalificar aquellas “creencias” sin sustento.

Los trastornos de personalidad, daños a la salud e incluso la muerte de quienes consumen alucinógenos llevó a las autoridades a prohibir su uso, pero ante testimonios de “sanación” algunos investigadores han solicitado “permiso” a las autoridades para investigar los efectos de estas sustancias en el cerebro, el primero en lograrlo fue Rick Strassman el cual en los años ochentas había dirigido una investigación sobre la melatonina, en 1995 inicia una serie de investigaciones acerca de la  Dimetiltritamina para los cuates DMT.

La teoría de trabajo de Rick era ver la similitud entre experiencias psicodélicas y experiencias que solo son posibles con amplia meditación, esto era, localizar un compuesto en el cerebro causante de experiencias místicas.

            Estos experimentes pretendían estudiar los fenómenos alucinógenos que el hombre ha experimentado a través de la historia y quizá ¿Porqué no? ver si hay sustancias relacionadas con la creatividad, la imaginación, los sueños, las visiones que el cerebro pueda generar ante un entorno difícil o situaciones traumáticas.

Pero no era solo el encontrar sustancias sino también encontrar los mecanismos neurales que llevan a estados espirituales midiendo la segregación de estas sustancias y seguirles el camino dentro del cerebro, para encontrar que receptores activan o desactivan, en síntesis saber que son estas experiencias desde el punto de vista fisicoquímico.

Los resultados de esta investigación le llevan a Rick Strassman a escribir un libro que le llamó pomposamente la “Molécula espiritual” de la cual estaremos hablando la semana entrante, mientras tanto le agradezco mucho su lectura.

             

           

    

 

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